Consumidores

Actualmente, el intercambio es una comisión que paga el comerciante cuando este escoge aceptar tarjetas de crédito. Cuando los comerciantes aceptan tarjetas de crédito, esto les proporciona beneficios y facilita y hace segura la experiencia de pago para usted. La comisión está basada en el mercado y se negocia entre el comerciante y los adquirientes de tarjetas de crédito a razón del coste de usar su sistema de pago, incluyendo los beneficios y los riesgos asociados con la tarjeta.

¿Puede costear la subvención de miles de millones en beneficios para los grandes minoristas? Los grandes minoristas están presionando a la Unión Europea para que imponga un límite en las tarifas de intercambio, de modo que puedan sacar más beneficios a costa de los consumidores y pequeños comerciantes. El límite de intercambio que quieren los grandes minoristas elevará las comisiones, limitará el acceso y reducirá beneficios como las recompensas a costa de usted y de los comerciantes más pequeños.

Las tarifas flexibles de intercambio le aseguran a usted el coste más bajo por transacción.

Las tarifas flexibles de intercambio promueven la disponibilidad de crédito, para que se pueda centrar en aquello que es más importante para usted, como planificar sus siguientes vacaciones, su boda, o incluso sus pequeños negocios.

La UE está unida para fomentar la innovación en nuestra economía digital, y la limitación de las comisiones de intercambio se interpone en el camino de esto, dificultando las compras con tarjeta de crédito o débito, lo cual limita nuestra capacidad de ser líderes en innovación.

Su tarjeta de crédito le vincula al mundo digital en el que vivimos hoy. El mercado digital requiere experiencias de pago eficientes y los proveedores de servicios financieros ofrecen esta experiencia por medio de la inversión en formas innovadoras, para hacer que su experiencia de pago sea más eficiente. Las comisiones de intercambio ahogan esta innovación.

Lamentablemente, la propuesta de la Comisión Europea y la posición del Parlamento Europeo llevarían a una alteración en el mercado que aumentaría los costes de usar su tarjeta de crédito, afectando a su vez a su experiencia de compra.

El límite en las comisiones de intercambio se centra en las necesidades del comerciante e ignora las de los consumidores, lo cual es perjudicial para ambas partes.

Todo esto es un juego de beneficios puros para los grandes minoristas, perjudicando a los consumidores, ya que hay unos costes más elevados por el uso de su tarjeta.

El gobierno tendría que centrar sus esfuerzos en aumentar la eficiencia y transparencia de los pagos electrónicos, para que todas las partes trabajasen juntas para mejorar la economía europea y todo el mundo saliese ganando.

Peligro para los consumidores que no están en ningún banco: cuando el intercambio se regule y los comerciantes dejen de pagar una compensación apropiada por los beneficios que reciben, el argumento comercial para la emisión de tarjetas prepago recibirá una presión considerable. Esto significa que los gobiernos estarán forzados a pagar más para compensar los costes que ya no paguen los comerciantes, forzándoles a imponerle estos costes a usted. Las tarjetas prepago ofrecen muchos de los beneficios de las tarjetas de débito bancarias, con unas comisiones más bajas que el cobro de cheques. Esta propuesta sería un golpe muy fuerte para el mercado de tarjetas prepago, ya que es muy probable que las propuestas de límite en la comisión de intercambio de la Comisión aumenten el coste de estas tarjetas.

En algunos países se ha implementado un límite en el intercambio y los efectos negativos son arrolladores: en Australia, el resultado es que los consumidores ahora pagan un 50 % más por sus tarjetas. Los pequeños comercios australianos ahora pagan hasta diez veces más que los comercios grandes para aceptar pagos de tarjetas. Las comisiones para tarjetas de crédito estándar cuadripartitas aumentaron un 22 % entre 2001 y 2004, mientras que las comisiones anuales por tarjetas de recompensas aumentaron un 47 %-77 %. Como resultado, los titulares de tarjetas en Australia ahora están pagando aproximadamente unos 480 millones de dólares australianos más al año en comisiones adicionales por tarjetas de crédito. Mientras tanto, el valor de los puntos de recompensa para las tarjetas cuadripartitas ha descendido aproximadamente un 23 %. El límite de intercambio también ha beneficiado a comerciantes hasta alcanzar aproximadamente los 850 millones de dólares australianos al año, pero los comerciantes aún tienen que mostrar pruebas de que estos ahorros han pasado a los consumidores. Como media, los sobrecargos en usuarios de tarjetas cuadripartitas han superado los cargos medios por servicio de comerciantes. En 2002, el Banco de la Reserva de Australia redujo las comisiones de intercambio un 50 %, ahorrándoles a los minoristas 850 millones de dólares australianos al año. Lamentablemente, esto ha significado que los consumidores pagan unos 500 millones de dólares australianos más en comisiones de tarjeta adicionales para cubrir el déficit, mientras los beneficios han decrecido. Esto se ha traducido en un 22 % más de comisiones anuales para las tarjetas de crédito estándar, y en un 77 % más para las tarjetas de recompensas. Como media, los sobrecargos en usuarios de tarjetas cuadripartitas han superado los cargos medios por servicio de comerciantes.

En España se han implementado límites en las comisiones de intercambio, y como resultado las comisiones anuales han aumentado un 50 % para las tarjetas de pago estándar cuadripartitas, lo cual es un coste total de 2350 millones de euros para los consumidores durante un período de cinco años. La media de operaciones de tarjetas de pago estándar cuadripartitas cayó de los 52,1 euros en 2005 a los 44,3 euros en 2010, mientras que la media de operaciones en cajeros aumentó de 91,2 euros a 117,2 euros. En el año 2005, una reducción de casi un 60 % en el intercambio resultó en un aumento del 50 % en las comisiones de tarjetas. Los comerciantes españoles han recibido una reducción de 2749 millones de euros por la limitación en el intercambio durante este período de cinco años, y no hay pruebas de que ni una fracción de este ahorro de costes haya pasado a los consumidores a través de precios reducidos o de una mejora de los servicios ofrecidos.

En Estados Unidos, donde se implantó la limitación en el intercambio, se eliminaron muchas cuentas bancarias sin coste o de bajo coste. Los consumidores ahora pagan más comisiones por servicios de cuentas de depósitos básicos. En Estados Unidos, la legislación en el año 2010 implementó una reducción de casi un 50 % en las comisiones de intercambio, ahorrándole a los minoristas aproximadamente 8000 millones al año, aunque los consumidores se encontraron con que estaban pagando más por los mismos productos, a la vez que pagaban cargos más altos por servicios bancarios tradicionales y disfrutaban de menores recompensas.

En Estados Unidos, la legislación en el año 2010 implementó una reducción de casi un 50 % en las comisiones de intercambio, ahorrándole a los minoristas aproximadamente 8000 millones al año, aunque los consumidores se encontraron con que estaban pagando más por los mismos productos, a la vez que pagaban cargos más altos por servicios bancarios tradicionales y disfrutaban de menores recompensas.

Existe un riesgo aún mayor de dañar a los consumidores en el Reino Unido si los límites de intercambio se adoptasen, ya que el Reino Unido conforma aproximadamente el 30 % de los pagos con tarjeta que se realizan en la Unión Europea. Tienen la base más grande de usuarios de tarjetas de crédito (un 70 % del uso de tarjetas de crédito en la Unión Europea). El Reino Unido es el mercado electrónico más grande y una de las economías de innovación más fuertes. Hay más de 150 millones de tarjetas en el Reino Unido (más de 90 millones de tarjetas de débito con un gasto de 340 000 millones de libras y más de 60 millones de tarjetas de crédito con un gasto de 110 000 millones de libras). Hay 45,7 millones de titulares de tarjetas de débito, equivalentes al 90 % de la población adulta, y 30,9 millones de titulares de tarjetas de crédito y de compras, equivalentes al 62 % de la población adulta. Se forzará a todos estos titulares de tarjeta a pagar más (al menos 17 libras al año por sólo una tarjeta de crédito estándar y más por tarjetas de recompensa).

Estamos viviendo en una economía digital y la Unión Europea la está dirigiendo. El mercado digital requiere experiencias de pago eficientes y los proveedores de servicios financieros ofrecen esta experiencia por medio de la inversión en formas innovadoras para hacer que su experiencia de pago sea más eficiente. Las comisiones de intercambio ahogan esta innovación. Al limitar las comisiones de intercambio, estamos retrocediendo.

Los minoristas ganan así 2000 millones de libras, siendo pocas las posibilidades de que este aumento en los beneficios pase a usted en forma de precios más bajos en los artículos.

La Comisión aún tiene que aportar alguna prueba de que los minoristas transfieren sus ahorros a los consumidores.

Usted ganó sus recompensas de tarjeta de crédito como efectivo o millas de vuelo, pero este límite de intercambio limitará estas recompensas... o acabará con ellas.

Si se desanima a los consumidores a usar sus tarjetas de crédito debido al aumento de los cargos, las tasas de interés o la supresión de recompensas como resultado de estas propuestas, perderán la protección legal adicional recogida en la Sección 75 de la Ley de Crédito del Consumidor, que establece que un proveedor de tarjetas de crédito es igualmente responsable en caso de que algo vaya mal en una compra que cueste más de 100 libras.

Las propuestas de la Comisión forzarán a los emisores de tarjetas a elevar las tasas de interés para recuperar la pérdida de ingresos a raíz de la propuesta, afectando a los que sólo realizan pagos mínimos en sus tarjetas a largo plazo.

Estas propuestas de la Comisión son un golpe duro para el mercado de las tarjetas prepago del Reino Unido, ya que es muy probable que aumenten el coste de estas tarjetas.

Su minorista favorito goza de muchos beneficios al aceptar tarjetas de crédito: mayores ventas, menores costes por el manejo de efectivo, gestión eficiente de ingresos, y un pago garantizado de la empresa de la tarjeta de crédito en caso de que el consumidor no pague. Parece injusto que los consumidores tengan que asumir la responsabilidad de pagar por este servicio.

Las tarjetas son mejores que el efectivo, para usted Y para los minoristas, porque evitan las molestias a la hora de negociar juntos. Las tarjetas ofrecen un acceso fácil a un pago seguro cuando se está fuera del país, como cuando se va de vacaciones. Este límite en la comisión de intercambio amenaza la comodidad del uso de su tarjeta de crédito.

Los grandes minoristas están presionando a la Unión Europea para que imponga un límite en las tarifas de intercambio, de modo que puedan sacar más beneficios a costa de los consumidores y pequeños comerciantes.

El límite de intercambio que quieren los grandes minoristas elevará las comisiones, limitará el acceso y reducirá beneficios como las recompensas a costa de usted y de los comerciantes más pequeños.

En España, Australia y Estados Unidos ya se ha implementado el límite en la comisión de intercambio. Como resultado, los consumidores y los pequeños comerciantes ahora se ven forzados a pagar unos costes más elevados por una cantidad menor de servicios para que los grandes minoristas puedan obtener miles de millones de beneficio mientras evitan pagar la parte que justamente les corresponde.

Si la propuesta europea se convierte en ley, es posible que usted se vea forzado a realizar una compra de cantidad mínima en su minorista favorito para poder usar su tarjeta, a pagar en efectivo o a pagar una comisión por usar su tarjeta.

Firme la petición

Juntos podemos reformar esta ley propuesta, pero necesitamos su ayuda. Pronúnciese para proteger su seguridad financiera y su cartera. ¡La UE actuará al respecto antes de que termine el año, así que tome medidas ahora!

Firme la petición y enviaremos una carta en su nombre diciéndole a la UE y a su gobierno que no aprueben normativas perjudiciales... porque su tarjeta le importa.

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